COMO FOMENTAR LA EMPATÍA EN LOS NIÑOS

El pensamiento del niño pequeño es omnipotente y le hace ser egocéntrico, posesivo y egoísta, creyendo que el mundo gira alrededor suyo, piensa que se merece todo lo que quiere y en el momento que quiere (impulsivo e impaciente), no sabe esperar porque no tiene el concepto de tiempo, lo quiere todo “ya”, ni puede pensar en las necesidades y  deseos de los demás, porque carece de empatía y piensa que lo puede conseguir todo con solo pensarlo (omnipotencia). Hay que enseñarle que él no es el único, que hay que compartir y respetar y que no puede tener todo lo que desea. !Es un largo y costoso aprendizaje!

Por Pelancha Gómez Olazábal.  Dtra. de la escuela infantil JAUJA

JAUJ

Para ello, nada mejor que asistir a la escuela infantil donde tiene que aprender a convivir con otros niños y educadores y a compartir materiales y afectos.

Para este aprendizaje, tenemos que tener en cuenta el proceso evolutivo del niño que, a lo largo de los tres primeros años de vida, va adquiriendo  la conciencia de su propia identidad, separada de los demás, como ser único y diferenciado y, cuando lo consigue, es cuando empieza a estar preparado para comenzar una relación con los iguales y otros adultos que tiene a su alrededor.

Todos sabemos lo difícil que resulta aprender a convivir y socializarse y el objetivo principal en la escuela infantil es que  aprenda a compartir y a integrar en su comportamiento unas habilidades sociales rudimentarias para poder relacionarse de manera positiva.

A partir de los 3 años, se va acercando a sus compañeros pero los conflictos son muy frecuentes por la posesión de los juguetes,  el afecto de las educadoras y  el deseo de querer imponer sus deseos por encima de los demás. Carece de empatía para ponerse en el lugar del otro. No puede “pensar” en el dolor que provoca su acción cuando agrede a un compañero, ellos imponen su voluntad a los demás y les cuesta mucho compartir y ceder. Estas acciones se deben corregir tantas veces como surjan aunque el niño “no entiende” el argumento que le dictan los adultos. Pero, a base de repetir la necesidad de respetar a los demás, se une al deseo de querer relacionarse con el “otro” hace que, poco a poco, empiece a claudicar y a aceptar el juego que le asignan en el juego de “roles”, empieza a aprender a esperar su intervención, ceder frente al otro y a compartir materiales e iniciativas.

Educar en valores es un largo proceso que tenemos que ir consiguiendo poco a poco, a lo largo de los años y los padres no deben desfallecer ante tal responsabilidad.

Cuando salimos al campo o al parque, se debe hacer hincapié hacia el respeto de la vida en la Naturaleza y corregir las conductas destructivas tales como arrancar las flores y las ramas de los árboles, matar a los bichos que encuentre por su paso o tirar piedras a patos y tortugas. Al hacerle consciente de sus actos, poco a poco empezará  a ponerse en el lugar  de los seres que reciben su agresión.

De los 6 a los 9 años, el niño se va conociendo cada día más, siendo consciente de sus habilidades, aptitudes y sentimientos, así como sus limitaciones y va aceptando y reconociendo las identidades de cada uno de los integrantes de la pandilla. El valor de la amistad es prioritario en estas edades y ya configuran un grupo estable y amigos íntimos.

En estas edades, ya  van sintiendo empatía  hacia los demás y son conscientes cuando hacen daño o son injustos en sus acciones, cuando insultan, agreden, marginan, no prestan ayuda a un compañero  o imponen su criterio sin tener en cuenta  a los demás.

Los adultos tienen la obligación de seguir corrigiendo este comportamiento antisocial, haciéndole ver el daño que ha provocado; ya puede entender el significado de “¿te gustaría que te lo hicieran a ti?”, “¿Cómo te sentirías tú?” para que recapacite sobre su acción y pida disculpas sinceras.

Hay padres que anteponen el triunfo en competiciones deportivas infantiles aunque se haya conseguido con trampas o valiéndose de la superioridad física, sin tener en cuenta la injusticia provocada al equipo contrario.

Los niños tienen que  admitir la derrota en el juego y sentirse orgullosos  de haberse esforzado, pero reconocer el triunfo de los adversarios.

¿Cómo podemos fomentar la empatía en los niños?

 1º.- Se debe trabajar desde pequeños la TOLERANCIA A LA FRUSTRACIÓN que nos permite enfrentarnos con éxito a la vida. La baja tolerancia nos causa enojo, depresión o incapacidad ante cualquier problema o provoca la evitación de situaciones difíciles.

Hay que enfrentar a los niños a pequeñas frustraciones que ellos  puedan tolerar e inculcarles unas normas que le ayuden a gestionar sus emociones,  para poder llegar a un equilibrio afectivo que les haga fuertes, seguros , empáticos y compasivos.

2º.- Como digo en todos los informes, los padres y educadores son el ejemplo a seguir y es primordial que los niños observen las cualidades de solidaridad, generosidad y compasión en nuestro comportamiento diario y facilitar una relación donde el niño pueda expresar sus sentimientos,  pensamientos y deseos, al  mismo tiempo que ayudarlos a entender y respetar las emociones de los demás.

3º.- A través del juego el niño aprende a desarrollar las habilidades sociales. Tenemos que alentar el juego cooperativo, a que participe en trabajos colectivos donde se aprende a dialogar, negociar y respetar las opiniones e intereses diferentes  de sus compañeros.

Enseñarles a resolver conflictos  de manera pacífica y respetuosa es la forma de fomentar la empatía, alentándoles para hablar de sus problemas y preocupaciones y buscando soluciones justas. Así es como se aprende a valorar los  sentimientos de los demás y buscar el bien común.

4º.- Evitar y condenar  el bullying entre compañeros y defender el respeto que todos se merecen, apoyando y comprendiendo a aquellos que enfrentan desafíos y dificultades. Para ello, se necesita ser una persona segura que presente el valor de enfrentarse a los demás para defender la justicia.

5º.- Leer historias o cuentos que dan pie a hablarles sobre la diversidad de las personas que habitamos en el mundo, presentándoles las diferentes culturas, tradiciones, etnias y religiones, que les permita apreciar y respetar las diferencias entre unos y otros.

 

Autor entrada: MTEVA