Los de Málaga: toda una vida sobre las tablas

-La famosa escuela de danza cumple 30 años-
Con cincuenta años en los escenarios de todo el mundo y treinta
impartiendo clases de danza, Los de Málaga nos abren las puertas de
su nueva sede. Hablamos con su director y fundador Félix.

Volvamos la vista atrás. ¿Desde cuándo te has dedicado a la danza?

Empecé con catorce años a bailar, primero en compañías y después en pareja
con mi mujer. Yo soy de Málaga pero me vine muy pronto a Madrid y comencé
en espectáculos con “Angelillo”, Marujita Díaz, Lolita Sevilla e incluso estuve un
año en la Zarzuela con Marienmma. Desde que tengo uso de razón he estado
bailando y no quiero hacer otra cosa.

Llevas toda la vida bailando…

Pues figúrate que ahora tengo 81 años y he estado casi cincuenta bailando por
todo el mundo y otros treinta años dando clases de baile aquí en Majadahonda.
Y es que cuando empecé en el mundo de la danza había muchísimos teatros en
Madrid, el Calderón, el María Guerrero, que tenían espectáculos. Sino
trabajabas en una sala de fiestas lo hacías en un teatro. Había muchas
oportunidades.

Y después de las compañías te iniciaste en pareja de baile.

Efectivamente, yo ya llevaba un tiempo formándome y preparándome cuando
decidí que me apetecía seguir bailando en pareja. Además fue en ese momento
cuando conocí a mi mujer, que además trabajaba en la sastrería Vargas, famosa
por vestir a todos los bailaores para sus espectáculos. Ella ya bailaba y estaba
formándose en clásico con Karen Taft. Entonces decidimos formar pareja de
baile y actuamos en espectáculos con Lola Flores, Valderrama, y un montón de
artistas de la época.

Los de Málaga habéis viajado por todo el mundo. ¿Cómo surge la
oportunidad?

Pues estaba yo trabajando en un tablao que se llamaba Villa Rosa, y mí mujer y
yo teníamos muchas ganas de bailar y de salir al extranjero. Entonces, una
noche, un gran amigo mío que era zapatero y que se ocupaba del calzado de
todos los artistas de la época me dijo “Oye Félix, hay un empresario que viene de
Australia y que está buscando a una pareja de baile que sea matrimonio y que
sepa bailar clásico, español y flamenco”. Me pareció buena idea y le invitamos a
que nos viese bailar una noche en el tablao. Le encantó y ese mismo día
firmamos un contrato por un año para bailar en Australia.

¿Qué fue lo más difícil de dejar España tanto tiempo?

Sin lugar a dudas nuestra familia, porque por aquella época ya teníamos dos
hijos. El chico se quedo interno y la niña con mi madre, pero nos costó mucho
separarnos de ellos. Disfrutamos mucho de la experiencia pero sufrimos por no
poder verles en tanto tiempo. Además, entonces no había la tecnología de hoy
en día y para escucharnos teníamos que esperar a que llegasen las cintas
grabadas con lo que nos contaban los chicos. Ahorramos mucho dinero porque
eran dos sueldos y nosotros siempre hemos sido muy “hormiguitas”, muy
trabajadores y hemos pensado mucho en la familia. Y al final, cuando les
echábamos mucho en falta, nos los trajeron en avión y cuando acabamos el
contrato nos regresamos todos juntos a España.

Pero repetisteis la experiencia.

Por supuesto, nos encantaba viajar y bailar en muchos lugares. Hemos estado en
Canadá, en Italia, en Alemania… y los últimos años en cruceros por el Caribe.
Siempre trabajábamos con contratos de entre tres y seis meses. Cuando era la
temporada de colegios los niños se quedaban en Madrid y nosotros nos íbamos
fuera y cuando llegaba el verano nos los llevábamos porque les echábamos
mucho de menos. A pesar de ello lo llevábamos lo mejor posible porque al
menos nosotros estábamos juntos y siempre encontrábamos buena acogida en
el extranjero. Por ser artistas, los españoles que llevaban fuera muchos años, en
cuanto nos veían bailar nos invitaban a estar con ellos, a tomar una copa, a
comer, etc.

¿Cuándo decidisteis quedaros a trabajar definitivamente en Madrid?

Yo ya tenía 47 años y aunque estaba muy bien de salud, y lo sigo estando,
porque me he cuidado mucho, no he bebido apenas, no he fumado y no he
tenido excesos; decidí que era el momento de parar de viajar y dedicarme a
impartir clases de baile. La familia de mi mujer es de Majadahonda de toda la
vida y nosotros teníamos aquí nuestra casa así que nos quedamos en la
localidad.
Empecé en la escuela L´école de Majadahonda (hoy convertida en gimnasio),
impartiendo clases de ballet porque yo creo que para realizar cualquier tipo de
disciplina, ya sea moderno, flamenco, etc. necesitas el ballet como base porque
te da la técnica y la sensibilidad que se necesita para bailar. Trabajaba en
invierno y en verano me llevaba a mi familia a la costa brava a pasar las
vacaciones mientras yo seguía bailando por las noches
Después surgió la oportunidad de llevar un local en el que he estado 30 años
dando clases de flamenco. Y entonces, pensando que era necesario tener un
título que exponer en la academia, decidí, con casi 50 años, sacarme cuatro
títulos del conservatorio, ballet, escuela bolera, flamenco y regional en tan solo
un mes. Estuve ensayando sin cesar en Amor de Dios y con la ayuda de
profesores como Paco Romero conseguí aprobarlo todo.

Y en septiembre cambio de instalaciones.

Llevábamos 30 años en el otro local, por el que han pasado muchísimos
alumnos, pero las instalaciones eran muy antiguas y decidimos embarcarnos en
un nuevo proyecto y trasladarnos a unas dependencias del Centro Comercial
Tutti. El antiguo local era mucho más grande pero estaba en peor estado y
decidimos que era hora de tener unas instalaciones mejores. Nuestra gente nos
ha seguido, porque los alumnos están contentos con nosotros, y además hemos
tenido una buena acogida con otros nuevos. Yo sigo dando clases de flamenco a
algunos grupos y mientras tenga ilusión y salud lo seguiré haciendo.

Has tenido una vida artística muy extensa.
Muy agitada pero muy bonita. Echo la vista atrás y pienso que no he podido
tener mejor suerte y que puedo estar orgulloso de todo lo que he vivido.

He bailado, he viajado por muchos países, tengo dos hijos y sigo dedicándome a dar
clase y a disfrutar de la danza.

Autor entrada: MTEVA