LA IMPORTANCIA DE LA FAMILIA Y DE LA ESCUEL A INFANTIL EN LA TRANSMISIÓN DE HÁBITOS Y RUTINAS.

Durante los primeros años de vida, los padres juegan un papel fundamental en la transmisión a sus hijos de valores, normas, hábitos, rutinas y costumbres que les acompañarán a  lo largo de toda su vida.

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Por Pelancha Gómez Olazábal

Dtra. de la escuela infantil JAUJA

 

La responsabilidad de los padres es educar a los hijos en estilos de vida saludables con BUENOS HÁBITOS para conseguir seguridad y autonomía.

Hay que enseñárselos desde que nacen para que se incorporen a su forma de proceder en la vida.

La adquisición de malos hábitos son difíciles de erradicar y hay que poner voluntad para enmendarlos.

Tanto unos como otros están incorporados de tal manera que se realizan de manera inconsciente en nuestra actuación.

Un hábito es la repetición  de una acción realizada siempre de la misma manera y con un horario para que se convierta en costumbre, es decir, en rutina.

Esto no se consigue rápidamente; se necesita constancia, coherencia, paciencia y repetición hasta que se incorpora al comportamiento.

Estos hábitos no se adquieren de forma instintiva sino a través del aprendizaje y teniendo en cuenta el nivel madurativo.

El sueño, la alimentación, la higiene y el juego son los hábitos básicos que tiene que APRENDER el niño y los padres son los responsables de este aprendizaje.

 

El comer, como el dormir o la higiene personal se aprende y muchos padres piensan que los niños conseguirán  aprenderlo por si mismos pero son los adultos los que deben ser los guías para tal aprendizaje.

Los hábitos repetitivos realizados siempre de la misma manera y con un horario establecido, ayudan a construir un equilibrio emocional que les da seguridad y autoestima en sus posibilidadesEstas rutinas contribuyen a una mejora en el desarrollo cognitivo, ampliando  la capacidad de atención y concentración,  necesarias para la adquisición de conocimientos.

La familia es la responsable de tal educación y las educadoras de la escuela infantil la apoyan  ofreciendo pautas y normas para que el niño crezca en un medio guiado por un mismo criterio educativo. Por eso es fundamental  la relación de confianza  que se establezca entre casa y escuela para que el niño lo pueda vivir de manera global  y unitaria.

portada Jauja

Al inicio del curso, nos encontramos con niños que asisten por primera vez a una escuela infantil  cuyos padres no han empezado el aprendizaje de los hábitos, costándoles mucho más la adaptación porque carecen de unas mínimas rutinas que les darían seguridad. Las educadoras tienen que ofrecer pautas de este aprendizaje  a los padres y éstos las  deben seguir para conseguir, entre todos, una buena adaptación.

Muchos padres consideran a los niños muy pequeños para iniciar el aprendizaje de normas y rutinas y  no se dan cuenta lo perjudicial que es esto pues el niño necesita orden para organizar su vida mediante horarios estables,  normas claras y un marco de referencia que le de seguridad.

La etapa de educación infantil se considera la más importante para la adquisición, asimilación y aprendizaje de hábitos pues  éstos son fundamentales para el desarrollo cognitivo, afectivo y social del  niño ayudando a obtener  una mayor autonomía y autoestima,  fundamental en la adquisición de una propia identidad e imagen personal

Cuando un niño se muestra seguro y confiado, adquiere una imagen personal satisfactoria, sintiéndose orgulloso de sus logros, valorándose como es y sintiéndose querido y respetado por los demás.

Para adquirir un hábito, el niño tiene que  participar activamente y ser consciente de  su realización. Por ejemplo, la hora de la comida es la hora de comer, siendo consciente de todas las sensaciones que percibe a través del gusto, sabor, vista y tacto. Tiene que degustar con deleite el alimento, saber  con qué ingredientes se ha confeccionado, si está frio o caliente, cómo es la textura al tocarlo y probarlo…etc. No se le puede distraer con la televisión, contando un cuento o con juguetes y por supuesto, sentado delante de la mesa sin levantarse hasta que termine.  Se van aplicando las normas poco a poco, teniendo en cuenta su nivel madurativo.

Muchas veces los padres se admiran del cambio de comportamiento de sus hijos cuando empiezan a asistir a la escuela infantil, empiezan a dormir seguido, comen bien y tienen un juego relajado y es porque, con el establecimiento de rutinas,  horarios y hábitos,  los niños adquieren seguridad y se muestran tranquilos ya que pueden anticipar lo que viene después. Lo desconocido les produce ansiedad, inquietud, inseguridad y algunos niños, cuando asisten por primera vez a una escuela infantil, necesitan el contacto físico pegado al cuerpo de la educadora para rebajar su nivel de ansiedad. Poco a poco, con la asistencia continuada y el afecto de las educadoras que contienen esa inquietud ante lo desconocido y estableciendo un vínculo afectivo fuerte, van adquiriendo unas rutinas que les dan seguridad y les proporcionan una gran alegría y tranquilidad para participar con entusiasmo en las actividades presentadas en el aula.

Educar a los niños no es tan difícil, solo hay que ser constantes y perseverantes, repitiendo constantemente las normas  hasta que se cree el hábito. Estas normas deben ser claras y coherentes y los padres deben hacer un frente común y sin fisuras, con unas rutinas y horarios que se deben cumplir para que el niño pueda anticipar lo que va a ocurrir, instaurando unos hábitos saludables en el comportamiento de sus hijos. 

Muchas veces estas normas varían según el estado de ánimo de los padres que infringen con frecuencia según las circunstancias o el momento. De este modo, es complicado cumplir  unas rutinas y al niño lo tenemos desorientado y exigente.

La primera norma es ser consciente de que somos una referencia para los hijos, imitando nuestras acciones en todo momento y, por tanto, debemos ser ejemplo de BUENOS HÁBITOS.

 

 

Autor entrada: MTEVA