LA BAJA MATERNAL HA LLEGADO A SU FIN Y LA MADRE TIENE QUE VOLVER AL TRABAJO

Por Pelancha Gómez Olazábal – Dtra. de la escuela infantil JAUJA

Después de disfrutar de la baja maternal en la que se establece un vínculo afectivo muy fuerte con el bebé y que la dedicación de la madre y después del padre es absoluta,  poniendo  todo el interés y afecto en él, es hora de plantearte si vuelves al trabajo, pides una excedencia o decides hacer un parón para dedicarte a  la crianza de tus hijos.

Esta decisión  tiene que ser meditada ampliamente por la pareja  para que, en el futuro, no se den reproches y sentimientos de culpa y no dejarse influenciar por presiones sociales o de su cónyuge.

JAUJAEn ocasiones el padre de la criatura desea que la madre se incorpore al trabajo para romper el vínculo afectivo tan fuerte que se ha establecido entre madre e hijo. Él se siente un poco relegado a segundo término, aunque esté encantado con la llegada del bebé, desea recuperar a su mujer.

La madre tiene sentimientos muy ambivalentes que le hacen sentirse culpable. Por un lado, debido al estrés que supone la llegada del bebé a su vida que le absorbe todo el tiempo y la falta de sueño, le hace sentir que necesita recuperar su vida anterior como mujer, su trabajo, sus amistades y ocupaciones pero, por otro lado, siente que se tiene que ocupar al 100 por 100 de ese ser tan desvalido que depende totalmente de sus cuidados y que nadie lo va a hacer mejor que ella.

Ante esta indecisión hay varias alternativas.

1º.-Muchas parejas se inclinan a pedir una excedencia en el trabajo que está contemplada en la ley de conciliación familiar. Durante los primeros tres años de vida del niño, el padre o la madre pueden abandonar temporalmente su puesto de trabajo y la empresa tiene la obligación de recolocarlos a su vuelta.

En ella influyen varios factores a tener en cuenta:

La facilidad de poderse incorporar después de pedir una excedencia para cuidar a tu bebé. En muchos trabajos, esto es muy difícil porque tu puesto ya está ocupado por otra persona y, o te hacen la vida imposible para que tomes la decisión de marcharte, te despiden por cualquier causa o te reducen drásticamente el horario de trabajo.

En la actualidad, donde nadie está seguro en su puesto de trabajo, es una decisión arriesgada.

Otro factor a tener en cuenta es la situación económica de la familia. Es difícil poder mantener un hogar con un solo sueldo y conviene saber  que si deseas matricular a tu hijo en una escuela infantil para socializarse cuando es un poco más mayor, tienes que tener en cuenta que no te puedes beneficiar de las ayudas que da la Comunidad de Madrid a los niños que asisten a una escuela infantil privada si alguno de los padres no trabaja. Lo mismo ocurre en las escuelas infantiles públicas, no se puede acceder a ellas si uno no trabaja.

No contemplan la necesidad y beneficio que se aporta a un niño la asistencia  a una escuela infantil de calidad, pues solo la consideran como un servicio asistencial y no educativo como así es. Si un padre o madre  están en casa, consideran que puede cuidar al bebé.

2º.- Los padres tienen derecho por la misma ley a exigir reducción de jornada aunque hay que tener en cuenta que el sueldo se reduce en la misma proporción.

3º.- Otra opción es la incorporación al puesto de trabajo acabada la baja maternal:

Ser madre no debe invalidar las otras facetas de su vida. El esfuerzo que ha tenido que realizar para preparase y conseguir el puesto de trabajo que tiene, (realización personal), la relación de pareja, el poder mantener una conversación de temas que no tengan que ver con la crianza, la estabilidad económica… son muchos factores a tener en cuenta.

Si decide incorporarse al trabajo lo tiene que hacer con seguridad y sabiendo que esa decisión va a enriquecer a la pareja y al recién nacido.

 

Si decide incorporarse al trabajo, existen varias opciones:

1º.- Que lo cuiden los abuelos. Es una decisión que eligen muchos padres. Nadie lo va a cuidar mejor que ellos pues son de absoluta confianza y seguridad. Pero hay que tener en cuenta que ellos ya son mayores y que, si están jubilados, se merecen un descanso, poder viajar o levantarse cuando quieran. Para ellos es una gran responsabilidad cuando el niño se pone malito y lo viven con mucha ansiedad. También pueden surgir roces en cuanto a la educación o directrices marcadas por el pediatra pues éstas han cambiado mucho.

Los abuelos siguen considerando a sus hijos como seres dependientes y faltos de experiencia y ponen en duda su autoridad. Esta actitud es muy perjudicial para el niño ya que en su vida debe haber coherencia y seguridad.

En seguida los niños ven esa discrepancia de criterio educativo y  se comportan de manera muy diferente con los abuelos y los padres.

Éstos, como están poco tiempo con el hijo, su responsabilidad de educar al hijo queda mermada y  le ponen pocos  límites claros. Los abuelos los cuidan pero su responsabilidad no es educarlos.  Al final consigues tener hijos caprichosos, y sin una referencia clara y segura que le indique el camino correcto a seguir en su vida.

2º.- Una persona que lo cuide en casa. Tiene que ser una persona de absoluta confianza y que la conozcas de hace tiempo. Tiene que tener experiencia pues dejas en sus manos a un bebé de 4 o 5 meses. Muchos padres, echan cuentas y comprueban que una persona puede dedicarse a las dos funciones: que limpie la casa y también que se haga cargo del bebé sin darse cuenta que éste demanda mucha atención y no puede atender adecuadamente todas sus responsabilidades.

3º.- Matricularle en una escuela infantil. Aquí, las personas que se van a hacer cargo del bebé son profesionales que ocupan su tiempo a atender al niño en todas sus necesidades, tanto físicas como afectivas. Ellas son una gran ayuda para los padres pues les van dando pautas y experiencias muy útiles, sobre todo a padres primerizos.

En una escuela infantil encontrarán el apoyo de una psicóloga y un equipo educativo que detectará cualquier dificultad en la evolución del pequeño y se podrá actuar con mayor rapidez.

No nos detendremos a comentar el enriquecimiento que va a obtener el niño, abriendo sus relaciones a sus iguales y educadoras. Los niños se hacen mucho más sociables, adquieren una autonomía esencial para la formación de una personalidad segura, recursos ante las dificultades y una estimulación constante en su maduración.

Una desventaja es que, al estar en contacto con otros niños, es inevitable el contagio de enfermedades leves que les hacen quedarse en casa durante unos días. Pero con la ventaja de hacerles fuertes e inmunes antes de su ingreso en el colegio y suele pasar solo los primeros meses de su ingreso en la escuela.

Cualquier decisión que se tome, se debe de realizar con seguridad y manifestando una absoluta confianza en la persona que se va a hacer cargo de tu hijo, permitiendo la vinculación afectiva entre el bebé y la persona elegida.

 

Autor entrada: MTEVA