EL PERIODO DE 0 A 12 MESES ES ESENCIAL EN EL DESARROLLO HUMANO.

El niño desde que nace, está dispuesto al aprendizaje y pronto empieza a interesarse por lo que ocurre a su alrededor. Enseguida empiezan a dar muestras de autonomía, a querer hacer las cosas por si mismo y los padres deben dar respuestas a sus demandas de independencia pues es su responsabilidad como padres.

En los tres primeros meses el niño es muy pasivo pues apenas tiene movimiento autónomo  y depende de los adultos para moverse. Prácticamente su vida se resume en comer y dormir y apenas tienen relación con el medio.

A partir de los 3 meses empieza a interesarse por su cuerpo y el nuestro, nos agarra el dedo e intenta metérselo en la boca, trata de tocarnos la cara y tira de nuestro pelo…etc. El mejor juguete es su propio  cuerpo, descubre sus manos y dedos así como sus piernas y pies.

Reclama nuestra atención con el lloro y poco a poco los padres empiezan a diferenciar los distintos tonos para responder a su demanda. Muchos padres no soportan oírle llorar ni un segundo y enseguida lo cogen en brazos para que se calle. El niño necesita contención  cuando manifiesta una necesidad pero no debe ser la única que elijamos sino que hay otras alternativas más saludables para él.

Cuando ya le han dado de comer, está limpio, ha dormido suficiente y vestido adecuadamente según la temperatura ambiental y sigue llorando, debemos atenderle pero no siempre cogiéndole en brazos para que deje de llorar sino ofreciéndole otras distracciones como mostrarle un juguete, cambiándole de posición o hablándole para que sepa que estamos presentes.

Hacia los 4 meses se le puede ir poniendo boca abajo en el suelo sobre una alfombra o tatami para ampliar su campo visual. A principio no le gusta pero es necesaria esta posición para el fortalecimiento muscular  de la espalda, brazos, vientre y cuello y atraer su atención hacia lo que tiene a su alrededor. A los pocos minutos, se le cambia a la posición boca arriba con objetos que cuelgan sobre un arco para que fije la mirada e intente agarrar los objetos.

Se le puede sentar entre almohadones, manteniendo la cabeza firme, rotándola de un lado al otro. Poco a poco abre los dedos de la mano, explora sus pies y rodillas, se destapa con movimiento de pedaleo e intenta agarrar los objetos que se le muestran.

Hacia los 6 meses se mantiene erguido unos minutos y en este momento se le labre un horizonte mucho más amplio, ve alejarse y acercarse a los adultos y se dobla para tratar de agarrar un juguete, volviéndose a incorporar erguido.  Al poco tiempo empieza a arrastrarse o gatear y enseguida es autónomo para desplazarse a dónde él quiere. Su actividad preferida es la exploración y descubrimiento de todo lo que le rodea.

JAUJA WEBAlgunos niños que asisten a la escuela infantil con 5 ó 6 meses están acostumbrados a estar en brazos cuando están despiertos y necesitan de la presencia y contacto físico tanto cuando está despiertos como para dormir. Estos niños solo se tranquilizan teniéndolos en brazos, reclamando la atención constantemente. Nos cuesta mucho desviar su atención hacia la exploración de los objetos que les ofrecemos y se sienten muy incómodos cuando les ponemos sobre el tatami. Dejan de llorar cuando, sentadas, los recostamos sobre nuestro cuerpo, pero muestran nulo o muy poco  interés en los objetos. Admiten el uso de la hamaca un ratito pero siempre estando a su lado la educadora. También reclaman ese contacto físico y visual para dormir, costándoles mucho relajarse porque están muy atentos a que ese contacto no desaparezca, llorando en cuanto te alejas.

Es frecuente este comportamiento en los niños que duermen en la misma cama que sus padres pues están acostumbrados al contacto continuo y lo buscan cuando no lo tienen.

Necesitamos la colaboración de los padres para ofrecerles un medio seguro donde el niño se sienta a gusto explorando y experimentando con todos los materiales que le ofrecemos ya que, es través del movimiento y del desarrollo de los sentidos, como puede haber un desarrollo  motriz, intelectual y social. Todo el tiempo que permanece en brazos o en la hamaca,  es tiempo que pierde  para su desarrollo integral en todas las aéreas. Sin movimiento y desarrollo de los sentidos, no hay avance en su maduración.

Para la adquisición de la propia identidad como ser único y diferente, necesita  una separación física y afectiva para descubrirse como ser separado de su madre. Esto no quiere decir que no se le atienda cuantas veces necesite y que reciba muestras afectivas constantes de todos los adultos con los que comparte su vida, pero el afecto no solo se demuestra cogiéndolo en brazos sino motivándolo a descubrir el mundo que le rodea.

Si los padres no propician esta separación física y afectiva para que el niño se vaya conociendo, vaya adquiriendo una identidad propia,  sintiéndose orgulloso de sus logros y habilidades, consiguiendo una autonomía e independencia, que le lleva a tener una seguridad en sus posibilidades, manteniendo una relación afectiva con adultos y compañeros de juego y en definitiva, siendo feliz.

Los niños apegados a los padres, más adelante,  presentan poca iniciativa en el juego, su interés está centrado en el adulto,  necesitando su cercanía y  controlando todos sus movimientos. Carecen de criterio propio a la hora de elegir un juego, supeditándose a lo que decida el adulto, presentando poca seguridad en sus habilidades  y con muy poca autonomía, dependiendo del adulto para manejarse. Necesitan que el adulto organice el juego, con una escasa participación de  ellos y mostrando indiferencia por relacionarse con sus compañeros de clase.

Algunas madres se quedan fijadas en la relación simbiótica que se establece con el niño durante los 6  primeros meses de vida, cuando necesitan de toda la atención y les cuesta mucho separase y centrar su interés en otra actividad que no sea la relación con su hijo.

Son madres sobreprotectoras que se anteponen a todos los deseos del niño, que no le dan la oportunidad de tolerar una pequeña frustración o un mínimo de esfuerzo  para alcanzar lo que quieren y, con esta actitud le estamos haciendo un flaco favor pues estamos creando un niño dependiente e incapaz de encontrar sus propios recursos para salvar dificultades y alcanzar el éxito y la felicidad.

El periodo de 0 a 12 meses es esencial en el desarrollo humano. En el primer año es en el que más despegan, nunca volverán a aprender tantas cosas, a tomar tantas decisiones ni a organizar tanta información útil. La estimulación y motivación es esencial para adquirir la identidad, autonomía e independencia necesaria para ser una persona feliz y satisfecha de si misma.

Autor entrada: MTEVA