¿Cómo jugar con un bebé?

El ser humano  es un ser social desde que nace y, en cuanto su desarrollo motor se lo permite, responde a nuestros estímulos, interactuando con nosotros.

De los 0 a 2 años de vida se considera el periodo sensoriomotriz, como lo describe el psicólogo Jean Piaget, es decir, que aprende y se desarrolla a través de los sentidos y el movimiento.

Los tres primeros meses el niño es muy pasivo pues apenas tiene movimiento autónomo y depende de los adultos para moverse. Prácticamente, su vida se resume en comer y dormir y apenas tienen relación con el medio.

En esta primera etapa es fundamental la actuación de los adultos que le rodean , ofreciéndole un medio acogedor y afectivo donde el niño se sienta a gusto, cubriéndole sus necesidades físicas ( calor, higiene, alimento, sueño…)así como afectivas ( hablándole con un tono de voz suave y afectivo, cantándole canciones con ritmos sencillos, acariciándole y haciéndole carantoñas que demuestren todo nuestro cariño y alegría de tenerlo entre nosotros…etc.) de esta manera , estamos cimentando una relación de confianza, alegría y comunicación que le ayudará a desarrollarse sanamente.

Hacia los 3 meses empieza a interesarse por su cuerpo y el nuestro, nos agarra el dedo e intenta metérselo en la boca, trata de tocarnos la cara y tira de nuestro pelo…etc. El mejor juguete es su propio cuerpo; descubre sus manos y dedos así como sus piernas y pies.

Ya puede aprehender los objetos que le mostramos e intenta cogerlos con mayor o menor éxito. Responde a nuestro estímulo con gorgojeos , sonrisas y movimientos de piernas y brazos.

El sentido que primero desarrolla es el tacto y por eso responde con verdadero placer a nuestras caricias, masajes y contacto corporal. Le encantan nuestras pedorretas en su barriguita, las caricias cuando lo bañamos, los besitos en el cuello, los abrazos o cuando le mecemos al ritmo de una canción suave. Se muere de risa cuando hundimos nuestra cabeza en su barriga y le decimos “que te como, que te como”…etc. Cuando nos dirigimos a él, acercamos nuestra cara a la suya y él trata de agarrar nuestra nariz, meter su dedo en nuestra boca o acariciar nuestra mejilla y nosotros respondemos con palabras cariñosas o gestos de mordisquear su manita que él agradece con una gran sonrisa o  amplia carcajada.

kid boy and mother playing together with cup toys

En cuanto adquiere la prensión para coger los objetos, jugamos con él a mostrarle objetos suaves que le acariciamos por todo el cuerpo, se los alejamos o acercamos para que los pueda agarrar y acercarlos a  su cuerpo. Todo lo llevará a la boca pues es la manera que tiene de conocerlos y explorarlos.

De 3 a 6 meses va adquiriendo mayor coordinación en sus movimientos y de día en día vamos descubriendo movimientos que antes no hacía. A los 4 meses  sonríe ante el espejo y a los 6 trata de agarrar su imagen. Cada día juega  más con sus manos, sus dedos, sus pies que agarra y se balancea hacia adelante y hacia atrás. Agarra la manta o sábana y se esconde debajo, cuando le descubrimos, contesta con una gran sonrisa, volviendo a repetir varias veces esta acción.

Hacia los 4 meses se destapa con movimientos de pedaleo y se ríe cuando intentamos taparlo para repetir la acción. Con todas estas acciones nos quiere decir que está encantado con la interrelación que establece con nosotros y que para él es esencial esta comunicación para seguir evolucionando. En este periodo es muy conveniente tenerlo tendido boca arriba en su gimnasio con objetos blanditos colgados para que él intente cogerlos y darle patadas. Pasan muchos minutos entretenidos con este juego y van adquiriendo día a día mayor destreza en sus movimientos.

El sentido del oído es el segundo más desarrollado y, desde que nace, hay que hablarle, cantarle y ponerle música suave y apropiada a su edad. Cuando se muestre molesto por los cólicos o cuando no puede coger el sueño, les encanta oír una nana en tono bajito cerca de su oído, susurrarle palabras cariñosas o escuchar nuestra voz con diferentes tonos e inflexiones.

La vista tarda un poco más en desarrollarse pero hacia los 3 meses empieza a fijar la mirada en los objetos que intenta, aunque algunas veces no lo consigue, agarrar y acercárselo a su cuerpo. Podemos jugar con él a amostrarle un sonajero o que siga con la mirada un objeto que se mueve de derecha a izquierda y viceversa sobre su cabeza para que lo siga con la mirada. Es el momento de ponerle un móvil en su cuna.

Hacia los 6 meses, cuando empieza a sostenerse sentado sin apoyo, comienza una etapa llena de estímulos pues su campo visual se amplía pudiendo ver lo que hay a su alrededor e intenta agarrar todo lo que tiene a su alcance, para explorarlo. Va adquiriendo mayor control muscular y sus juegos favoritos son los de movimiento.

Puede coger un objeto en cada mano y pasa un juguete de una mano a la otra.

Le podemos enseñar a sacar objetos de una caja, rodar una pelota, golpear un tambor, coger un juguete en cada mano y hacerlos chocar, dar palmas  siguiendo un ritmo de una canción como “palmas,palmitas” o tocarse la cabecita con “date date date” o girando la muñeca para un lado y el otro con “ 5 lobitos”. Todas estas actividades les encandilan y escucha con gran atención y mueve su cuerpo siguiendo el ritmo y diciéndonos que sigamos cantando sin parar.

Hacia los 7 meses es capaz de, estando de espaldas, se da la vuelta y se pone sobre el vientre. Es el momento de jugar con él a hacer “la croquetilla”, así como a “aserrín aserrán” y gimnasia con las piernas y brazos para desarrollar su tono muscular y el fortalecimiento de los músculos. También le proporciona gran placer cuando le hacemos “el avión” cogiéndolo con nuestras piernas  apoyando su vientre en nuestros pies.

Hacia los 8 meses más o menos, le encanta practicar con todos los juegos de causa-efecto, por eso exploran incansablemente cualquier objeto que tenga delante. Aprietan botones, intentan abrir rendijas y puertas, sacar objetos pequeños de un recipiente, abrir tapas…etc.

Cuando el niño se va dando cuenta que es un ser separado de su mamá, empieza a percibir que los objetos existen independientemente de él y, cuando ya pueden permanecer sentados, se dan cuenta que la mamá se aleja y se acerca y que los objetos permanecen.

Por eso, les encanta el aserrín- aserrán ( acercarse-alejarse) y es el momento de probar incansablemente juegos de aparecer. Desaparecer como por ejemplo tirar objetos de la trona al suelo que resignadamente los adultos recogemos y ellos, vuelven a tirar. Nosotros pensamos que no los quieren y por eso los tiran y no es así.

Un juego que les fascina y nunca se cansan es el “cucu-trás” o escondernos y aparecer  de repente con cara de sorpresa (otro juego de aparecer-desaparecer).

Hacia los 10 meses, cuando perciben la permanencia del objeto, si escondes un objeto debajo de un cojín, es capaz de levantarlo para encontrarlo o buscar la pelota que se ha deslizado y escondido debajo de una mesa.

Otros juegos que le producen gran placer son los tradicionales que todas las abuelas y madres practicaban con nosotros y guardamos en nuestra memoria con mucho cariño. Por ejemplo: sentado el niño sobre nuestras rodillas, recitando la canción del “al paso, al paso, al paso” terminando con una gran carcajada con el galope o ese otro  juego de “cuando vayas a la carnicería”  o la poesía que utilizamos con los dedos de la mano de “este fue a por un huevo…”  o el de “pinto pinto gorgorito”  pellizcándole el dorso de la mano. Con estos juegos, descubre la existencia independiente de los dedos.

Hacia los 8-9 meses empieza a desplazarse de mil maneras diferentes (gateo) y ya puede llegar a donde quiera. Puede buscar a su mamá donde esté ella y es el momento en que la exploración y descubrimiento de todos los objetos de la casa se convierten en su juguete favorito. También es el momento de “recoger” la casa y poner trabas a sitios peligrosos pues él intentará probar absolutamente todo. Dejan de interesarle los juguetes porque es mucho más divertido hurgar cajones, manipular el mando a distancia o el equipo de música o alcanzar cualquier objeto que se ponga en su camino. Las escaleras se convierten en verdadera obsesión y es mejor enseñarle a utilizarla adecuadamente.

Hacia los 12 y hasta los 15 meses adquiere la posición erguida y comienza a caminar y es una nueva etapa llena de experiencias que le incitan a la exploración y experimentación. No para de andar y todo le interesa.

Como hemos dicho en muchos informes, esta etapa del primer año de vida es esencial en el desarrollo humano. Nunca volveremos a aprender tantas cosas y a tomar tantas decisiones ni a organizar tanta información útil. Por eso es vital la ESTIMULACIÓN Y MOTIVACIÓN recibida de  los adultos y por es esencial jugar con el niño desde que nace.

¡Qué divertido es jugar con el bebé!

Autor entrada: MTEVA