Club de Rugby Femenino Majadahonda

El Club CR Majadahonda se mantiene en la lucha de la División de Honor con nueve victorias a sus espaldas.

Las rhinas avanzan sin descanso, partido a partido, para lograr la victoria de la Liga Iberdrola. Sus 56 jugadoras tienen edades y perfiles bien distintos. Algunas de ellas proceden de la Escuela de Rugby que, hasta los dieciséis años, entrenan con chicos de su misma edad. Otras tienen experiencia jugando en ligas universitarias y las hay quienes comienzan de cero a edades maduras.                22728801_1251071801665525_694769j2494543207663_n

 

“No es corriente que una niña con 12 o 13 años comience a jugar al rugby porque no hay cultura de este deporte en España y en los colegios e institutos apenas se imparte” explica Esther Riesco, jugadora del CR Majadahonda desde hace cinco años. “En mi caso, mi padre jugaba al rugby en la universidad y aunque yo llevaba doce años haciendo baloncesto, al final ha terminado atrayéndome más este deporte”, comenta Paula Hernández, que como su compañera, lleva cinco temporadas en el equipo y actualmente dirige las redes sociales del club. Y pese a sus diferentes habilidades técnicas y físicas, todas coinciden en que el rugby forma parte de sus vidas y en “un sentimiento muy fuerte de unión al club” afirma Esther.

La conexión entre las jugadoras, la deportividad y el espíritu de equipo han lanzado a las jugadoras senior a lo más alto de la competición amateur. Juegan a nivel nacional y van primeras en la División de Honor de la Liga Iberdrola. ¡Adelante rhinas, todo el municipio está con vosotras, a por la victoria!

 

El rugby, un deporte de tierra y contacto

Sábado 24 de febrero. Campo de Rugby en el Liceo Francés. 17:30 horas. Las gradas de la pista de juego están llenas de seguidores de ambos equipos. Entrenadores y jugadoras del CR Majadahonda han querido desplazarse, la tarde del fin de semana, para apoyar a sus compañeros de la categoría senior A, que luchan por entrar en los mundiales. En este caso, y pese a ser un deporte ‘tradicionalmente de chicos’, son ellas las que ya han jugado europeos y mundiales y compiten en la División de Honor.

Jose Antonio Cabanas, ‘Kaba’ es el Head Coach del CR Majadahonda senior femenino. Entrena a las chicas desde hace varias temporadas, algunas de las cuales ya tuvieron la fortuna de prepararse con él, cuando daba clases en la Escuela de Rugby de Majadahonda. Trabaja especialmente con la plantilla delantera, y sus compañeros Rodrigo Bernal, Ignacio del Rio y Luciano Spagnoli ‘Lucho’, se encargan de las jugadoras de las posiciones tres cuartos. Pero nada de esto sería posible sin la gran labor de Rosa A. Samper, que es la delegada del CR Majadahonda femenino y se encarga, entre otras cosas, de la logística que acompaña a cada competición.

“Detrás del equipo hay muchísima gente trabajando, y estamos muy contentos de contar con tantas fichas de inscripción en nuestro club. Es un momento muy bueno para el rugby  y especialmente para la categoría femenina, que en los últimos años está imparable” explica Jose Antonio.  Pero no todo es competición y partidos ganados, pues el rugby cuenta con unas reglas muy particulares para poder disfrutar de gran espectáculo visual.

Para quienes no conozcan la dinámica del rugby necesitan saber que existen dos tipos de competiciones, rugby 15 y rugby seven o 7. El primero es el que la mayoría de la gente conoce o ha practicado, donde los jugadores se dividen del 1 al 8 en posición delantera (los más pesados y con mayor fuerza física) y del 9 al 15 en posición tres cuartos (los más veloces y habilidosos con el balón). Sus entrenamientos son distintos, pues deben adquirir capacidades diferentes que después practican en conjunto para simular un partido real. “El rugby es un deporte agradecido porque sea cual sea tu físico, existe una posición para ti y si te lo tomas enserio puedes ascender rápidamente” comenta Paula, que juega de pilier en primera línea. “Tienes la posibilidad de acumular muchos minutos de juego sin acudes a los entrenamientos y de forma paralela entrenas dos o tres días en el gimnasio para mantener y fortalecer tu estado físico.  Este es un deporte de contacto y es necesario curtirse a nivel de impactos.” añade Esther, que junto a Silvia Hernández (doce temporadas en el CR Majadahonda), juega de tercera línea.

Por el contrario, el rugby 7, lejos de ser un juego por invasión o de terreno, es un juego de posesión del balón. Las dimensiones del campo, el tiempo (dos partes de 40 minutos) y el sistema de puntos no sufre ninguna modificación. Pero en lugar de quince jugadoras hay siete, por lo que las agrupaciones no son habituales y las integrantes de rugby seven son verdaderas atletas que recorren el campo sin parar. “Nosotras entrenamos todas juntas, las 56 jugadoras, y de ahí sale el equipo de 15 y de seven.  De esta forma las chicas de mayor nivel consiguen aumentar el ritmo del resto y de alguna forma ‘tirar’ de las que menos capacidades han desarrollado” aclara Esther.

 

El CR Majadahonda en la División de Honor

El equipo de las rhinas se encuentra a la cabeza de la División de Honor de la Liga Iberdrola. Para jugar la competición han logrado ser las campeonas regionales de Madrid y clasificarse en la División de Honor B. “Somos ocho los equipos que jugamos en la División de Honor A, y tenemos la suerte de que cinco de ellos pertenecen a la Comunidad de Madrid. Normalmente solo tendríamos que jugar siete partidos, pero este es el primer año que se juega el partido de ida y de vuelta, y por lo tanto nos tocan tres partidos fuera de la capital. Cataluña, Galicia y el País Vasco son las tres comunidades a las que pertenecen los equipos de fuera” explica Rosa Samper, delegada y antigua jugadora del CR Majadahonda.

Con 47 puntos, 415 tantos a favor y 9 de 10 partidos ganados, las rhinas necesitan mantener el nivel para acabar primeras de la liga. “Los partidos son de octubre a abril, y aunque solo quedan cuatro partidos éstos van a ser decisivos” comenta Jose Antonio.  Y es que existen clubes jugadores-dependientes que pueden conseguir resultados muy distintos en función de si sus fichajes estrella son convocadas o no a los partidos. “El CR Majadahonda tiene algunas jugadoras que pertenecen a la selección nacional pero nos compensamos con varias rhinas por cada posición clave” afirma Esther. “Tenemos tres jugadoras olímpicas de Colombia que competían en rugby 7 en su país, otra chica de la academia nacional y una de nuestras jugadoras entrena con la selección de seven” añade Riesco.

Y es que el objetivo es crear un equipo fuerte y consolidado y en palabras de su entrenador Jose Antonio “crear una escuela de referencia a nivel nacional para seguir creciendo a todos los niveles”. En la actualidad cuentan con un número significativo de jugadoras pero “nos gustaría tener a más chicas para hacer más rotaciones” incide el entrenador. Además las lesiones están a la orden del día y los horarios son complicados para quienes tienen que compaginar los entrenamientos con el trabajo o los estudios. “Entrenamos los martes y los jueves de 20:30 a 22:30 de la noche, haga frío o llueva. Además tenemos los entrenamientos físicos, que cada una hace por su cuenta en el gimnasio, los partidos y las concentraciones. Y si no hay actividad el fin de semana, siempre vamos a animar a alguno de los equipos de Majadahonda que juegue en el Campo de Rugby Valle del Arcipreste o en cualquier pista de la Comunidad de Madrid” explica Paula.

 

Deportistas amateur con exigencia profesional

Jugar en la División de Honor no es sinónimo de ‘profesional’. El rugby, y especialmente el femenino, sigue careciendo de ayudas económicas y logísticas. “Existe una subvención que cubre una parte de la liga pero las chicas se pagan el seguro deportivo y la cuota mensual con la que se mantiene el club. Además, como parte imprescindible para poder competir, tienen que estar federadas” nos recuerda su entrenador. Los recursos con los que cuenta el CR Majadahonda no son profesionales, ya que no deja de ser un deporte amateur aunque, como bien reiteran las jugadoras “tiene una exigencia muy alta, casi profesional”. Solamente las jugadoras de la selección española, que son de rugby 7, están becadas por el programa ADO. “Algunos clubs, de manera muy exclusiva, pueden ofrecer alojamiento y trabajo dentro del club para atraer a alguna jugadora, pero sin que exista una compensación económica de por medio. Sin embargo, los equipos masculinos, si que cuentan con algunas ayudas y becas” explica Silvia Hernández.

De las 56 jugadoras solamente 23 son convocadas en cada partido, en el que se pueden hacer todos los cambios necesarios, siempre que en el campo haya 15 jugadoras sobre el terreno. “Hay una serie de posiciones que solamente las pueden jugar las chicas que son especialistas. Es el caso de las jugadoras de la primera línea de la melé, que es una formación fija que se forma por el enfrentamiento de dos bloques (dos equipos) que se entrelazan para coger el balón, después de que se haya sancionado una infracción involuntaria.  Tienen que tener mucha fuerza y resistencia física y no lo puede hacer cualquier jugador” explica Jose Antonio.

 

“El rugby une dentro y fuera del equipo”

Casi tan importante como el primero y el segundo tiempo, es el tercer tiempo en rugby, famoso por la invitación que el equipo local hace al visitante para comer con él. “Hay bastante deportividad porque nos podemos enfrentar en el campo pero, después de acabar el partido, nos convertimos en compañeros y con ellos comemos, vemos y hablamos de rugby y hasta salimos por ahí” defiende Paula. Y es que tan importante es cuidar a tus compañeros de equipo como a los del equipo contrario porque, como bien recuerda Esther, “nunca podemos saber si el que ahora es nuestro rival puede ser un compañero de equipo en el futuro”.

 

Este ‘hermanamiento’ tiene su máxima figura en el equipo femenino que hace 25 años formaron las primeras jugadoras del CR Majadahonda. “Actualmente se reúnen en algunas ocasiones para vernos jugar” comenta con admiración Paula. “Una vez que juegas al rugby ya no dejas de hacerlo, y aunque te retires de las competiciones sigues practicando el deporte de forma social. Al final, es la parte más divertida” explica Rosa.

 

El futuro inmediato del CR Majadahonda

Las rhinas se mantienen en lo más alto, “pero aún quedan cuatro partidos muy duros y habrá que esforzarse al máximo si queremos ganar la liga” comenta su entrenador. Su próximo rival es el CR Olímpico de Pozuelo, con quien se enfrentará el 11 de marzo en el Campo de Rugby Valle de las Cañas. Aún les queda por delante un partido más como equipo visitante, contra el XV Sanse Scrum RC el 25 de marzo; y dos partidos como equipo local contra el INEF-L’HOSPITALET el 18 de marzo y el C.R. Complutense Cisneros el 8 de abril, ambos disputados en el Valle del Arcipreste de Majadahonda.

Para ir a ver y a animar a las chicas del CR Majadahonda tan solo hay que acudir a cualquiera de los campos en los que se dispute el partido o seguir en directo la retransmisión a través del Canal de Youtube Tmex.

Desde Majadahonda TeVa enviamos toda la fuerza y suerte del mundo para que las rhinas se coronen campeonas. ¡Animo CR Majadahonda!

Autor entrada: MTEVA